1 Samuel 29:2
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La Biblia de las Américas (© 1997 Lockman)
Y los príncipes de los filisteos iban avanzando por cientos y por miles, y David y sus hombres marchaban en la retaguardia con Aquis.

La Nueva Biblia de los Hispanos (© 2005 Lockman)
Y los príncipes de los Filisteos iban avanzando por cientos y por miles, y David y sus hombres marchaban en la retaguardia con Aquis.

Reina Valera Gómez (© 2010)
Y cuando los príncipes de los filisteos pasaban revista a sus compañías de a ciento y de a mil hombres, David y sus hombres iban en la retaguardia con Aquís.

Reina Valera (1909)
Y reconociendo los príncipes de los Filisteos sus compañías de á ciento y de á mil hombres, David y los suyos iban en los postreros con Achîs.

Sagradas Escrituras (1569)
Y reconociendo los príncipes de los filisteos sus compañías de a ciento y de a mil hombres, David y los suyos iban en los postreros con Aquis.

שמואל א 29:2 Hebrew OT: WLC (Consonants & Vowels)
וְסַרְנֵי פְלִשְׁתִּים עֹבְרִים לְמֵאֹות וְלַאֲלָפִים וְדָוִד וַאֲנָשָׁיו עֹבְרִים בָּאַחֲרֹנָה עִם־אָכִישׁ׃

1 Samuel 29:2 New American Standard Bible (© 1995)
And the lords of the Philistines were proceeding on by hundreds and by thousands, and David and his men were proceeding on in the rear with Achish.


Números 10:25 Después partió la bandera del campamento de los hijos de Dan, según sus ejércitos, los cuales formaban la retaguardia de todos los campamentos, con Ahiezer, hijo de Amisadai, al frente de su ejército;
1 Samuel 28:1 Aconteció en aquellos días que los filisteos reunieron sus ejércitos para la guerra, para pelear contra Israel. Y dijo Aquis a David: Bien sabes que saldrás conmigo a campaña, tú y tus hombres.
1 Samuel 28:2 Respondió David a Aquis: Muy bien, tú sabrás lo que puede hacer tu siervo. Y Aquis dijo a David: Muy bien, te haré mi guarda personal de por vida.
1 Crónicas 12:19 Algunos de Manasés se pasaron también a David, cuando éste iba con los filisteos a la batalla contra Saúl. Pero éstos no les ayudaron, porque los príncipes de los filisteos, después de tomar consejo, lo despidieron, diciendo: A costa de nuestras cabezas se pasará a su señor Saúl.