2 Corintios 3:5
<< 2 Corintios 3:5 >>
La Biblia de las Américas (© 1997 Lockman)
no que seamos suficientes en nosotros mismos para pensar que cosa alguna procede de nosotros, sino que nuestra suficiencia es de Dios,

La Nueva Biblia de los Hispanos (© 2005 Lockman)
No que seamos suficientes en nosotros mismos para pensar que cosa alguna procede de nosotros, sino que nuestra suficiencia es de Dios,

Reina Valera Gómez (© 2010)
no que seamos suficientes de nosotros mismos para pensar algo como de nosotros mismos, sino que nuestra suficiencia viene de Dios;

Reina Valera (1909)
No que seamos suficientes de nosotros mismos para pensar algo como de nosotros mismos, sino que nuestra suficiencia es de Dios;

Sagradas Escrituras (1569)
no que seamos suficientes por nosotros mismos para pensar algo como de nosotros mismos, sino que nuestra suficiencia es de Dios;

ΠΡΟΣ ΚΟΡΙΝΘΙΟΥΣ Β΄ 3:5 Greek NT: Westcott/Hort with Diacritics
οὐχ ὅτι ἀφ’ ἑαυτῶν ἱκανοί ἐσμεν λογίσασθαι τι ὡς ἐξ ἑαυτῶν, ἀλλ’ ἡ ἰκανότης ἡμῶν ἐκ τοῦ θεοῦ,

2 Corinthians 3:5 New American Standard Bible (© 1995)
Not that we are adequate in ourselves to consider anything as coming from ourselves, but our adequacy is from God,


Génesis 41:16 José respondió a Faraón, diciendo: No está en mí; Dios dará a Faraón una respuesta favorable.
2 Crónicas 30:12 También sobre Judá estuvo la mano de Dios para darles un solo corazón a fin de hacer lo que el rey y los príncipes ordenaron conforme a la palabra del SEÑOR.
Romanos 15:18 Porque no me atreveré a hablar de nada sino de lo que Cristo ha hecho por medio de mí para la obediencia de los gentiles, en palabra y en obra,
1 Corintios 15:10 Pero por la gracia de Dios soy lo que soy, y su gracia para conmigo no resultó vana; antes bien he trabajado mucho más que todos ellos, aunque no yo, sino la gracia de Dios en mí.
2 Corintios 2:16 para unos, olor de muerte para muerte, y para otros, olor de vida para vida. Y para estas cosas ¿quién está capacitado?
2 Timoteo 2:2 Y lo que has oído de mí en la presencia de muchos testigos, eso encarga a hombres fieles que sean idóneos para enseñar también a otros.