Ezequiel 9:5
<< Ezequiel 9:5 >>
La Biblia de las Américas (© 1997 Lockman)
Pero a los otros dijo, y yo lo oí: Pasad por la ciudad en pos de él y herid; no tenga piedad vuestro ojo, no perdonéis.

La Nueva Biblia de los Hispanos (© 2005 Lockman)
Pero oí que a los otros les dijo: "Pasen por la ciudad en pos de él y hieran; no tenga piedad su ojo, no perdonen.

Reina Valera Gómez (© 2010)
Y a los otros dijo a mis oídos: Pasad por la ciudad en pos de él, y herid; no perdone vuestro ojo, ni tengáis misericordia.

Reina Valera (1909)
Y á los otros dijo á mis oídos: Pasad por la ciudad en pos de él, y herid; no perdone vuestro ojo, ni tengáis misericordia.

Sagradas Escrituras (1569)
Y a los otros dijo a mis oídos: Pasad por la ciudad en pos de él, y herid; no perdone vuestro ojo, ni tengáis misericordia.

יחזקאל 9:5 Hebrew OT: WLC (Consonants & Vowels)
וּלְאֵלֶּה אָמַר בְּאָזְנַי עִבְרוּ בָעִיר אַחֲרָיו וְהַכּוּ [עַל־ כ] (אַל־תָּחֹס ק) [עֵינֵיכֶם כ] (עֵינְכֶם ק) וְאַל־תַּחְמֹלוּ׃

Ezekiel 9:5 New American Standard Bible (© 1995)
But to the others He said in my hearing, "Go through the city after him and strike; do not let your eye have pity and do not spare.


Isaías 13:18 con arcos barrerán a los jóvenes, no tendrán compasión del fruto del vientre, ni de los niños tendrán piedad sus ojos.
Jeremías 9:21 Porque la muerte ha subido por nuestras ventanas, ha entrado en nuestros palacios, exterminando a los niños de las calles, a los jóvenes de las plazas.
Ezequiel 9:4 y el SEÑOR le dijo: Pasa por en medio de la ciudad, por en medio de Jerusalén, y pon una señal en la frente de los hombres que gimen y se lamentan por todas las abominaciones que se cometen en medio de ella.
Ezequiel 9:6 Matad a viejos, jóvenes, doncellas, niños y mujeres hasta el exterminio, pero no toquéis a ninguno sobre quien esté la señal. Comenzaréis por mi santuario. Comenzaron, pues, con los ancianos que estaban delante del templo.
Ezequiel 43:3 Y tenía el aspecto de la visión que vi, como la visión que había visto cuando El vino a destruir la ciudad; y las visiones eran como la visión que yo había visto junto al río Quebar. Entonces me postré sobre mi rostro.