Salmos 16:8
<< Salmos 16:8 >>
La Biblia de las Américas (© 1997 Lockman)
Al SEÑOR he puesto continuamente delante de mí; porque está a mi diestra, permaneceré firme.

La Nueva Biblia de los Hispanos (© 2005 Lockman)
Al SEÑOR he puesto continuamente delante de mí; Porque está a mi diestra, permaneceré firme.

Reina Valera Gómez (© 2010)
A Jehová he puesto siempre delante de mí; porque está a mi diestra no seré conmovido.

Reina Valera (1909)
A Jehová he puesto siempre delante de mí: Porque está á mi diestra no seré conmovido.

Sagradas Escrituras (1569)
Al SEÑOR he puesto siempre delante de mí; porque estando El a mi diestra, no seré conmovido.

תהילים 16:8 Hebrew OT: WLC (Consonants & Vowels)
שִׁוִּיתִי יְהוָה לְנֶגְדִּי תָמִיד כִּי מִימִינִי בַּל־אֶמֹּוט׃

Psalm 16:8 New American Standard Bible (© 1995)
I have set the LORD continually before me; Because He is at my right hand, I will not be shaken.


Hechos 2:25 Porque David dice de El: VEIA SIEMPRE AL SEÑOR EN MI PRESENCIA; PUES ESTA A MI DIESTRA PARA QUE YO NO SEA CONMOVIDO.
1 Corintios 15:4 que fue sepultado y que resucitó al tercer día, conforme a las Escrituras;
Salmos 18:18 Se enfrentaron a mí el día de mi infortunio, mas el SEÑOR fue mi sostén.
Salmos 23:4 Aunque pase por el valle de sombra de muerte, no temeré mal alguno, porque tú estás conmigo; tu vara y tu cayado me infunden aliento.
Salmos 27:8 Cuando dijiste: Buscad mi rostro, mi corazón te respondió: Tu rostro, SEÑOR, buscaré.
Salmos 73:23 Sin embargo, yo siempre estoy contigo; tú me has tomado de la mano derecha.
Salmos 109:31 Porque El está a la diestra del pobre, para salvarlo de los que juzgan su alma.
Salmos 110:5 El Señor está a tu diestra; quebrantará reyes en el día de su ira.
Salmos 112:6 Porque nunca será sacudido; para siempre será recordado el justo.
Salmos 121:5 El SEÑOR es tu guardador; el SEÑOR es tu sombra a tu mano derecha.
Salmos 123:1 A ti levanto mis ojos, ¡oh tú que reinas en los cielos!
Salmos 123:2 He aquí, como los ojos de los siervos miran a la mano de su señor, como los ojos de la sierva a la mano de su señora, así nuestros ojos miran al SEÑOR nuestro Dios hasta que se apiade de nosotros.