Apocalipsis 1:12
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La Biblia de las Américas (© 1997 Lockman)
Y me volví para ver de quién era la voz que hablaba conmigo. Y al volverme, vi siete candelabros de oro;

La Nueva Biblia de los Hispanos (© 2005 Lockman)
Entonces me volví para ver de quién era la voz que hablaba conmigo, y al volverme, vi siete candelabros de oro.

Reina Valera Gómez (© 2010)
Y me volví para ver la voz que hablaba conmigo; y vuelto, vi siete candeleros de oro;

Reina Valera (1909)
Y me volví á ver la voz que hablaba conmigo: y vuelto, vi siete candeleros de oro;

Sagradas Escrituras (1569)
Y me volví a ver la voz que hablaba conmigo; y vuelto, vi siete candeleros de oro;

ΑΠΟΚΑΛΥΨΙΣ ΙΩΑΝΝΟΥ 1:12 Greek NT: Westcott/Hort with Diacritics
Καὶ ἐπέστρεψα βλέπειν τὴν φωνὴν ἥτις ἐλάλει μετ’ ἐμοῦ, καὶ ἐπιστρέψας εἶδον ἑπτὰ λυχνίας χρυσᾶς

Revelation 1:12 New American Standard Bible (© 1995)
Then I turned to see the voice that was speaking with me. And having turned I saw seven golden lampstands;


Éxodo 25:37 Entonces harás sus siete lámparas; sus lámparas serán levantadas de modo que alumbren el espacio frente al candelabro.
Éxodo 37:23 También hizo de oro puro sus siete lámparas con sus despabiladeras y sus platillos.
Zacarías 4:2 Y me dijo: ¿Qué ves? Y respondí: He aquí, veo un candelabro todo de oro con su depósito en la parte superior, y sus siete lámparas encima de él con siete tubos para cada una de las lámparas que tiene encima;
Apocalipsis 1:19 Escribe, pues, las cosas que has visto, y las que son, y las que han de suceder después de éstas.
Apocalipsis 1:20 En cuanto al misterio de las siete estrellas que viste en mi mano derecha y de los siete candelabros de oro: las siete estrellas son los ángeles de las siete iglesias, y los siete candelabros son las siete iglesias.
Apocalipsis 2:1 Escribe al ángel de la iglesia en Efeso: ``El que tiene las siete estrellas en su mano derecha, el que anda entre los siete candelabros de oro, dice esto:
Apocalipsis 4:1 Después de esto miré, y vi una puerta abierta en el cielo; y la primera voz que yo había oído, como sonido de trompeta que hablaba conmigo, decía: Sube acá y te mostraré las cosas que deben suceder después de éstas.