Romanos 9:8
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La Biblia de las Américas (© 1997 Lockman)
Esto es, no son los hijos de la carne los que son hijos de Dios, sino que los hijos de la promesa son considerados como descendientes.

La Nueva Biblia de los Hispanos (© 2005 Lockman)
Esto es, no son los hijos de la carne los que son hijos de Dios, sino que los hijos de la promesa son considerados como descendientes.

Reina Valera Gómez (© 2010)
Esto es: No los que son hijos según la carne son los hijos de Dios, sino los que son hijos de la promesa son contados por simiente.

Reina Valera (1909)
Quiere decir: No los que son hijos de la carne, éstos son los hijos de Dios; mas los que son hijos de la promesa, son contados en la generación.

Sagradas Escrituras (1569)
Quiere decir: No los que son hijos de la carne, son los hijos de Dios; sino los que son hijos de la promesa, éstos son contados en la generación.

ΠΡΟΣ ΡΩΜΑΙΟΥΣ 9:8 Greek NT: Westcott/Hort with Diacritics
τοῦτ’ ἔστιν, οὐ τὰ τέκνα τῆς σαρκὸς ταῦτα τέκνα τοῦ θεοῦ ἀλλὰ τὰ τέκνα τῆς ἐπαγγελίας λογίζεται εἰς σπέρμα.

Romans 9:8 New American Standard Bible (© 1995)
That is, it is not the children of the flesh who are children of God, but the children of the promise are regarded as descendants.


Deuteronomio 14:1 Vosotros sois hijos del SEÑOR vuestro Dios; no os sajaréis ni os rasuraréis la frente a causa de un muerto.
Mateo 3:9 y no presumáis que podéis deciros a vosotros mismos: ``Tenemos a Abraham por padre, porque os digo que Dios puede levantar hijos a Abraham de estas piedras.
Romanos 4:13 Porque la promesa a Abraham o a su descendencia de que él sería heredero del mundo, no fue hecha por medio de la ley, sino por medio de la justicia de la fe.
Romanos 4:16 Por eso es por fe, para que esté de acuerdo con la gracia, a fin de que la promesa sea firme para toda la posteridad, no sólo a los que son de la ley, sino también a los que son de la fe de Abraham, el cual es padre de todos nosotros
Romanos 8:14 Porque todos los que son guiados por el Espíritu de Dios, los tales son hijos de Dios.
Romanos 8:16 El Espíritu mismo da testimonio a nuestro espíritu de que somos hijos de Dios,
Romanos 8:19 Porque el anhelo profundo de la creación es aguardar ansiosamente la revelación de los hijos de Dios.
Gálatas 3:29 Y si sois de Cristo, entonces sois descendencia de Abraham, herederos según la promesa.
Gálatas 4:28 Y vosotros, hermanos, como Isaac, sois hijos de la promesa.
Hebreos 11:11 También por la fe Sara misma recibió fuerza para concebir, aun pasada ya la edad propicia, pues consideró fiel al que lo había prometido.