Juan 8:20
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La Biblia de las Américas (© 1997 Lockman)
Estas palabras las pronunció en el lugar del tesoro, cuando enseñaba en el templo; y nadie le prendió, porque todavía no había llegado su hora.

La Nueva Biblia de los Hispanos (© 2005 Lockman)
Estas palabras las pronunció en el lugar del tesoro, cuando enseñaba en el templo; y nadie Lo prendió, porque todavía no había llegado Su hora.

Reina Valera Gómez (© 2010)
Estas palabras habló Jesús en el lugar de las ofrendas, enseñando en el templo; y nadie le prendió, porque aún no había llegado su hora.

Reina Valera (1909)
Estas palabras habló Jesús en el lugar de las limosnas, enseñando en el templo: y nadie le prendió; porque aun no había venido su hora.

Sagradas Escrituras (1569)
Estas palabras habló Jesús en el lugar de las limosnas, enseñando en el Templo; y nadie le prendió; porque aún no había venido su hora.

ΚΑΤΑ ΙΩΑΝΝΗΝ 8:20 Greek NT: Westcott/Hort with Diacritics
Ταῦτα τὰ ῥήματα ἐλάλησεν ἐν τῷ γαζοφυλακίῳ διδάσκων ἐν τῷ ἱερῷ· καὶ οὐδεὶς ἐπίασεν αὐτὸν, ὅτι οὔπω ἐληλύθει ἡ ὥρα αὐτοῦ.

John 8:20 New American Standard Bible (© 1995)
These words He spoke in the treasury, as He taught in the temple; and no one seized Him, because His hour had not yet come.


Mateo 26:55 En aquel momento Jesús dijo a la muchedumbre: ¿Como contra un ladrón habéis salido con espadas y garrotes para arrestarme? Cada día solía sentarme en el templo para enseñar, y no me prendisteis.
Marcos 12:41 Jesús se sentó frente al arca del tesoro, y observaba cómo la multitud echaba dinero en el arca del tesoro; y muchos ricos echaban grandes cantidades.
Marcos 12:43 Y llamando a sus discípulos, les dijo: En verdad os digo, que esta viuda pobre echó más que todos los contribuyentes al tesoro;
Lucas 21:1 Levantando Jesús la vista, vio a los ricos que echaban sus ofrendas en el arca del tesoro.
Juan 2:4 Y Jesús le dijo: Mujer, ¿qué nos va a ti y a mí en esto ? Todavía no ha llegado mi hora.
Juan 7:14 Pero ya a mitad de la fiesta, Jesús subió al templo y se puso a enseñar.
Juan 7:30 Procuraban, pues, prenderle; pero nadie le echó mano porque todavía no había llegado su hora.
Juan 8:2 Y al amanecer, vino otra vez al templo, y todo el pueblo venía a El; y sentándose, les enseñaba.