|
|  | 
Génesis 32:11 Líbrame, te ruego, de la mano de mi hermano, de la mano de Esaú, porque yo le tengo miedo, no sea que venga y me hiera a mí y a las madres con los hijos. Salmos 26:9 No juntes mi alma con pecadores, ni mi vida con hombres sanguinarios, Salmos 28:3 No me arrastres con los impíos ni con los que obran iniquidad, que hablan de paz con su prójimo, mientras hay maldad en su corazón. Salmos 36:12 Allí han caído los que obran iniquidad; han sido derribados y no se pueden levantar. Salmos 53:4 ¿No tienen conocimiento los que hacen iniquidad, que devoran a mi pueblo como si comieran pan, y no invocan a Dios? Salmos 64:2 Escóndeme de los planes secretos de los malhechores, del asalto de los obradores de iniquidad, Salmos 92:7 que cuando los impíos brotaron como la hierba, y florecieron todos los que hacían iniquidad, sólo fue para ser destruidos para siempre. Salmos 94:16 ¿Quién se levantará por mí contra los malhechores? ¿Quién me defenderá de los que hacen iniquidad? Salmos 139:19 ¡Oh Dios, si tú hicieras morir al impío! Por tanto, apartaos de mí, hombres sanguinarios. Salmos 140:1 Líbrame, oh SEÑOR, de los hombres malignos; guárdame de los hombres violentos, Proverbios 29:10 Los hombres sanguinarios odian al intachable, pero los rectos se preocupan por su alma.
|
| |
|