|
|  | 
Salmos 42:5 ¿Por qué te abates, alma mía, y por qué te turbas dentro de mí? Espera en Dios, pues he de alabarle otra vez por la salvación de su presencia. Salmos 42:11 ¿Por qué te abates, alma mía, y por qué te turbas dentro de mí? Espera en Dios, pues he de alabarle otra vez. ¡ El es la salvación de mi ser, y mi Dios! Salmos 65:4 Cuán bienaventurado es el que tú escoges, y acercas a ti , para que more en tus atrios. Seremos saciados con el bien de tu casa, tu santo templo.
|
| |
|