Ezequiel 2:8
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La Biblia de las Américas (© 1997 Lockman)
Y tú, hijo de hombre, escucha lo que te hablo; no seas rebelde como esa casa rebelde. Abre tu boca y come lo que te doy.

La Nueva Biblia de los Hispanos (© 2005 Lockman)
"Y tú, hijo de hombre, escucha lo que te hablo; no seas rebelde como esa casa rebelde. Abre tu boca y come lo que te voy a dar."

Reina Valera Gómez (© 2010)
Mas tú, hijo de hombre, oye lo que yo te hablo; no seas tú rebelde como la casa rebelde; abre tu boca, y come lo que yo te doy.

Reina Valera (1909)
Mas tú, hijo del hombre, oye lo que yo te hablo; no seas tú rebelde como la casa rebelde: abre tu boca, y come lo que yo te doy.

Sagradas Escrituras (1569)
Mas tú, hijo de hombre, oye lo que yo te hablo: No seas rebelde como la casa rebelde; abre tu boca, y come lo que yo te doy.

יחזקאל 2:8 Hebrew OT: WLC (Consonants & Vowels)
וְאַתָּה בֶן־אָדָם שְׁמַע אֵת אֲשֶׁר־אֲנִי מְדַבֵּר אֵלֶיךָ אַל־תְּהִי־מֶרִי כְּבֵית הַמֶּרִי פְּצֵה פִיךָ וֶאֱכֹל אֵת אֲשֶׁר־אֲנִי נֹתֵן אֵלֶיךָ׃

Ezekiel 2:8 New American Standard Bible (© 1995)
"Now you, son of man, listen to what I am speaking to you; do not be rebellious like that rebellious house. Open your mouth and eat what I am giving you."


Apocalipsis 10:9 Entonces fui al ángel y le dije que me diera el librito. Y él me dijo: Tóma lo y devóralo; te amargará las entrañas, pero en tu boca será dulce como la miel.
Isaías 8:11 Pues así me habló el SEÑOR con gran poder y me instruyó para que no anduviera en el camino de este pueblo, diciendo:
Jeremías 13:2 Compré, pues, el cinturón conforme a la palabra del SEÑOR, y me lo puse en la cintura.
Jeremías 15:16 Cuando se presentaban tus palabras, yo las comía; tus palabras eran para mí el gozo y la alegría de mi corazón, porque se me llamaba por tu nombre, oh SEÑOR, Dios de los ejércitos.
Ezequiel 3:3 Entonces me dijo: Hijo de hombre, alimenta tu estómago y llena tu cuerpo de este rollo que te doy. Y lo comí, y fue en mi boca dulce como la miel.
Ezequiel 3:10 Además me dijo: Hijo de hombre, recibe en tu corazón todas mis palabras que yo te hablo, y escúcha las atentamente.
Ezequiel 12:2 Hijo de hombre, habitas en medio de la casa rebelde; tienen ojos para ver y no ven, oídos para oír y no oyen, porque son una casa rebelde.
Ezequiel 33:7 Y a ti, hijo de hombre, te he puesto por centinela de la casa de Israel; oirás, pues, la palabra de mi boca, y les advertirás de mi parte.
Ezequiel 40:4 Y el hombre me dijo: Hijo de hombre, mira con tus ojos, oye con tus oídos y presta atención a todo lo que te voy a mostrar; porque para mostrárte lo has sido traído aquí. Declara todo lo que ves a la casa de Israel.