| La Biblia de las Américas (© 1997 Lockman)Entonces me dijo: Hijo de hombre, alimenta tu estómago y llena tu cuerpo de este rollo que te doy. Y lo comí, y fue en mi boca dulce como la miel.La Nueva Biblia de los Hispanos (© 2005 Lockman) Entonces me dijo: "Hijo de hombre, alimenta tu estómago y llena tu cuerpo de este rollo que te doy." Y lo comí, y fue en mi boca dulce como la miel. Reina Valera Gómez (© 2010) Y me dijo: Hijo de hombre, haz a tu vientre que coma, y llena tus entrañas de este rollo que yo te doy. Y lo comí, y fue en mi boca dulce como miel. Reina Valera (1909) Y díjome: Hijo del hombre, haz á tu vientre que coma, é hinche tus entrañas de este rollo que yo te doy. Y comílo, y fué en mi boca dulce como miel. Sagradas Escrituras (1569) Y me dijo: Hijo de hombre, haz a tu vientre que coma, y llena tus entrañas de este rollo que yo te doy. Y lo comí, y fue en mi boca dulce como miel.
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Apocalipsis 10:9 Entonces fui al ángel y le dije que me diera el librito. Y él me dijo: Tóma lo y devóralo; te amargará las entrañas, pero en tu boca será dulce como la miel. Apocalipsis 10:10 Tomé el librito de la mano del ángel y lo devoré, y fue en mi boca dulce como la miel; y cuando lo comí, me amargó las entrañas. Salmos 19:10 deseables más que el oro; sí, más que mucho oro fino, más dulces que la miel y que el destilar del panal. Salmos 119:103 ¡Cuán dulces son a mi paladar tus palabras!, más que la miel a mi boca. Jeremías 6:11 Pero yo estoy lleno del furor del SEÑOR, estoy cansado de retener lo . Derráma lo sobre los niños en la calle, y sobre la reunión de los jóvenes; porque serán apresados tanto el marido como la mujer, el viejo y el muy anciano. Jeremías 15:16 Cuando se presentaban tus palabras, yo las comía; tus palabras eran para mí el gozo y la alegría de mi corazón, porque se me llamaba por tu nombre, oh SEÑOR, Dios de los ejércitos. Jeremías 20:9 Pero si digo: No le recordaré ni hablaré más en su nombre, esto se convierte dentro de mí como fuego ardiente encerrado en mis huesos; hago esfuerzos por contener lo , y no puedo. Ezequiel 2:8 Y tú, hijo de hombre, escucha lo que te hablo; no seas rebelde como esa casa rebelde. Abre tu boca y come lo que te doy. Ezequiel 3:4 Me dijo además: Hijo de hombre, ve a la casa de Israel y háblales con mis palabras.
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