| La Biblia de las Américas (© 1997 Lockman)Así dice el Señor DIOS a Tiro: Al estruendo de tu caída, cuando giman los heridos, cuando se haga la matanza en medio de ti, ¿no se estremecerán las costas?La Nueva Biblia de los Hispanos (© 2005 Lockman) Así dice el Señor DIOS a Tiro: "Al estruendo de tu caída, cuando giman los heridos, cuando se haga la matanza en medio de ti, ¿no se estremecerán las costas? Reina Valera Gómez (© 2010) Así dice Jehová el Señor a Tiro: ¿No se estremecerán las islas al estruendo de tu caída, cuando griten los heridos, cuando se haga la matanza en medio de ti? Reina Valera (1909) Así ha dicho el Señor Jehová á Tiro: ¿No se estremecerán las islas al estruendo de tu caída, cuando gritarán los heridos, cuando se hará la matanza en medio de ti? Sagradas Escrituras (1569) Así dijo el Señor DIOS a Tiro: Ciertamente del estruendo de tu caída, cuando gritarán los heridos, cuando se hará la matanza en medio de ti, las islas temblarán.
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Isaías 41:5 Las costas han visto y temen, tiemblan los confines de la tierra, se han acercado y han venido. Jeremías 49:21 Al estruendo de su caída tiembla la tierra; hay un clamor. Hasta el mar Rojo se oye su voz. Ezequiel 26:10 Por la multitud de sus caballos, su polvo te cubrirá; por el estruendo de la caballería, de las carretas y de los carros, se estremecerán tus murallas cuando entre él por tus puertas como se entra en una ciudad en que se ha hecho brecha. Ezequiel 26:18 ``Ahora tiemblan las costas por el día de tu caída; sí, las costas del mar se espantan de tu fin. Ezequiel 26:21 Traeré sobre ti terrores, y no existirás más; aunque seas buscada, no serás encontrada jamás--declara el Señor DIOS. Ezequiel 27:28 `A la voz del grito de tus pilotos se estremecerán las praderas. Ezequiel 27:35 ``Todos los habitantes de las costas están pasmados por causa tuya; sus reyes están aterrorizados sobremanera, demudados sus rostros. Ezequiel 31:16 `Al estruendo de su caída hice temblar a las naciones, cuando lo hice descender al Seol con los que descienden a la fosa; entonces todos los árboles bien regados del Edén, los escogidos y los mejores del Líbano, se consolaron en las profundidades de la tierra.
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