Jeremías 36:24
<< Jeremías 36:24 >>
La Biblia de las Américas (© 1997 Lockman)
Ni el rey ni ninguno de sus siervos que oyeron todas estas palabras tuvieron temor ni rasgaron sus vestiduras.

La Nueva Biblia de los Hispanos (© 2005 Lockman)
Ni el rey ni ninguno de sus siervos que oyeron todas estas palabras tuvieron temor ni rasgaron sus vestiduras.

Reina Valera Gómez (© 2010)
Y no tuvieron temor, ni rasgaron sus vestiduras, ni el rey ni ninguno de sus siervos que oyeron todas estas palabras.

Reina Valera (1909)
Y no tuvieron temor, ni rasgaron sus vestidos, el rey y todos sus siervos que oyeron todas estas palabras.

Sagradas Escrituras (1569)
Y no tuvieron temor, ni rasgaron sus vestidos, el rey y todos sus siervos que oyeron todas estas palabras.

ירמיה 36:24 Hebrew OT: WLC (Consonants & Vowels)
וְלֹא פָחֲדוּ וְלֹא קָרְעוּ אֶת־בִּגְדֵיהֶם הַמֶּלֶךְ וְכָל־עֲבָדָיו הַשֹּׁמְעִים אֵת כָּל־הַדְּבָרִים הָאֵלֶּה׃

Jeremiah 36:24 New American Standard Bible (© 1995)
Yet the king and all his servants who heard all these words were not afraid, nor did they rend their garments.


Génesis 37:29 Cuando Rubén volvió al pozo, he aquí, José no estaba en el pozo; entonces rasgó sus vestidos.
Génesis 37:34 Y Jacob rasgó sus vestidos, puso cilicio sobre sus lomos y estuvo de duelo por su hijo muchos días.
2 Samuel 1:11 Entonces David agarró sus ropas y las rasgó, y así hicieron también todos los hombres que estaban con él.
1 Reyes 21:27 Y sucedió que cuando Acab oyó estas palabras, rasgó sus vestidos, puso cilicio sobre sus carnes y ayunó, se acostó con el cilicio y andaba abatido.
2 Reyes 19:1 Y sucedió que cuando oyó esto el rey Ezequías, rasgó sus vestidos, se cubrió de cilicio y entró en la casa del SEÑOR.
2 Reyes 19:2 Envió entonces a Eliaquim, mayordomo de la casa real, con el escriba Sebna y los ancianos de los sacerdotes, cubiertos de cilicio, al profeta Isaías, hijo de Amoz.
2 Reyes 22:11 Y sucedió que cuando el rey oyó las palabras del libro de la ley, rasgó sus vestidos.
2 Reyes 22:19 porque se enterneció tu corazón y te humillaste delante del SEÑOR cuando oíste lo que hablé contra este lugar y contra sus habitantes, que vendrían a ser desolación y maldición, y has rasgado tus vestidos y has llorado delante de mí, ciertamente te he oído'--declara el SEÑOR.
Salmos 36:1 La transgresión habla al impío dentro de su corazón; no hay temor de Dios delante de sus ojos.
Salmos 64:5 Se aferran en propósitos malignos; hablan de tender trampas en secreto, y dicen: ¿Quién las verá?
Isaías 36:22 Entonces Eliaquim, hijo de Hilcías, mayordomo de la casa real, el escriba Sebna y el cronista Joa, hijo de Asaf, fueron a Ezequías con sus vestidos rasgados, y le relataron las palabras del Rabsaces.
Isaías 37:1 Y sucedió que cuando oyó esto el rey Ezequías, rasgó sus vestidos, se cubrió de cilicio y entró en la casa del SEÑOR.
Jeremías 36:16 Y sucedió que cuando oyeron todas las palabras, se miraron unos a otros atemorizados, y dijeron a Baruc: Ciertamente haremos saber al rey todas estas palabras.
Jonás 3:6 Cuando llegó la noticia al rey de Nínive, se levantó de su trono, se despojó de su manto, se cubrió de cilicio y se sentó sobre ceniza.