| La Biblia de las Américas (© 1997 Lockman)Abandonad las ciudades y morad en las peñas, moradores de Moab, sed como paloma que anida más allá de la boca de la caverna.La Nueva Biblia de los Hispanos (© 2005 Lockman) "Abandonen las ciudades y moren en las peñas, Moradores de Moab, Sean como paloma que anida Más allá de la boca de la caverna. Reina Valera Gómez (© 2010) Desamparad las ciudades, y habitad en peñascos, oh moradores de Moab; y sed como la paloma que hace nido detrás de la boca de la caverna. Reina Valera (1909) Desamparad las ciudades, y habitad en peñascos, oh moradores de Moab; y sed como la paloma que hace nido detrás de la boca de la caverna. Sagradas Escrituras (1569) Desamparad las ciudades, y habitad en peñascos, oh moradores de Moab; y sed como la paloma que hace nido detrás de la boca de la caverna.
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Génesis 8:12 Esperó aún otros siete días, y envió la paloma, pero ya no volvió más a él. Jueces 6:2 Y el poder de Madián prevaleció sobre Israel. Por causa de los madianitas, los hijos de Israel se hicieron escondites en las montañas y en las cavernas y en los lugares fortificados. Salmos 55:6 Y dije: ¡Quién me diera alas como de paloma! Volaría y hallaría reposo. Cantares 2:14 Paloma mía, en las grietas de la peña, en lo secreto de la senda escarpada, déjame ver tu semblante, déjame oír tu voz; porque tu voz es dulce, y precioso tu semblante. Isaías 2:19 Se meterán los hombres en las cuevas de las rocas y en las hendiduras de la tierra, ante el terror del SEÑOR y ante el esplendor de su majestad, cuando El se levante para hacer temblar la tierra. Jeremías 48:9 Dad alas a Moab, para que se escape; sus ciudades serán una desolación, sin que nadie habite en ellas. Jeremías 49:16 En cuanto al terror que infundías, te ha engañado la soberbia de tu corazón; tú que vives en las hendiduras de las peñas, que ocupas la cumbre del monte. Aunque hagas tu nido tan alto como el del águila, de allí te haré bajar--declara el SEÑOR. Abdías 1:3 La soberbia de tu corazón te ha engañado, tú que habitas en las hendiduras de la peña, en las alturas de tu morada; que dices en tu corazón: ``¿Quién me derribará por tierra?
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