Cantares 2:14
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La Biblia de las Américas (© 1997 Lockman)
Paloma mía, en las grietas de la peña, en lo secreto de la senda escarpada, déjame ver tu semblante, déjame oír tu voz; porque tu voz es dulce, y precioso tu semblante.

La Nueva Biblia de los Hispanos (© 2005 Lockman)
"Paloma mía, en las grietas de la peña, En lo secreto de la senda escarpada, Déjame ver tu semblante, Déjame oír tu voz; Porque tu voz es dulce, Y precioso tu semblante."

Reina Valera Gómez (© 2010)
Paloma mía, que estás en los agujeros de la peña, en lo escondido de escarpados parajes, muéstrame tu rostro, hazme oír tu voz; porque dulce es tu voz, y hermoso tu aspecto.

Reina Valera (1909)
Paloma mía, que estás en los agujeros de la peña, en lo escondido de escarpados parajes, Muéstrame tu rostro, hazme oir tu voz; Porque dulce es la voz tuya, y hermoso tu aspecto.

Sagradas Escrituras (1569)
Paloma mía, que estás en los agujeros de la peña, en lo escondido de la escalera, muéstrame tu vista, hazme oír tu voz; porque tu voz es dulce, y tu vista hermosa.

שיר השירים 2:14 Hebrew OT: WLC (Consonants & Vowels)
יֹונָתִי בְּחַגְוֵי הַסֶּלַע בְּסֵתֶר הַמַּדְרֵגָה הַרְאִינִי אֶת־מַרְאַיִךְ הַשְׁמִיעִינִי אֶת־קֹולֵךְ כִּי־קֹולֵךְ עָרֵב וּמַרְאֵיךְ נָאוֶה׃ ס

Song of Solomon 2:14 New American Standard Bible (© 1995)
"O my dove, in the clefts of the rock, In the secret place of the steep pathway, Let me see your form, Let me hear your voice; For your voice is sweet, And your form is lovely."


Salmos 74:19 El alma de tu tórtola no entregues a la fiera; no olvides para siempre la vida de tus afligidos.
Cantares 1:5 Soy morena pero preciosa, oh hijas de Jerusalén, como las tiendas de Cedar, como las cortinas de Salomón.
Cantares 5:2 Yo dormía, pero mi corazón velaba, ¡Una voz! ¡Mi amado toca a la puerta! ``Abreme, hermana mía, amada mía, paloma mía, perfecta mía, pues mi cabeza está empapada de rocío, mis cabellos empapados de la humedad de la noche.
Cantares 6:9 pero sin igual es mi paloma, mi perfecta, es la hija única de su madre, la preferida de la que la dio a luz. Las doncellas la vieron y la llamaron bienaventurada, también las reinas y las concubinas, y la alabaron, diciendo:
Cantares 8:13 Oh tú, que moras en los huertos, mis compañeros están atentos a tu voz; déjame que la oiga.
Jeremías 48:28 Abandonad las ciudades y morad en las peñas, moradores de Moab, sed como paloma que anida más allá de la boca de la caverna.