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Salmos 25:2 Dios mío, en ti confío; no sea yo avergonzado, que no se regocijen sobre mí mis enemigos. Salmos 31:17 Oh SEÑOR, no sea yo avergonzado, porque a ti clamo; sean avergonzados los impíos; que desciendan en silencio al Seol. Salmos 64:10 El justo se alegrará en el SEÑOR, y en El se refugiará; y todos los rectos de corazón se gloriarán. Salmos 86:2 Guarda mi alma, pues soy piadoso; tú eres mi Dios; salva a tu siervo que en ti confía. Salmos 119:116 Sostenme conforme a tu promesa, para que viva, y no dejes que me avergüence de mi esperanza.
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