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Salmos 49:20 El hombre en su vanagloria, pero sin entendimiento, es como las bestias que perecen. Salmos 82:7 Sin embargo, como hombres moriréis, y caeréis como uno de los príncipes. Eclesiastés 3:18 Dije además en mi corazón en cuanto a los hijos de los hombres: Ciertamente Dios los ha probado para que vean que son sólo animales. Eclesiastés 3:19 Porque la suerte de los hijos de los hombres y la suerte de los animales es la misma: como muere el uno así muere el otro. Todos tienen un mismo aliento de vida; el hombre no tiene ventaja sobre los animales, porque todo es vanidad.
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