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Mateo 26:49 Y enseguida se acercó a Jesús y dijo: ¡Salve, Rabí! Y le besó. Salmos 141:5 Que el justo me hiera con bondad y me reprenda; es aceite sobre la cabeza; no lo rechace mi cabeza, pues todavía mi oración es contra las obras impías. Proverbios 20:30 Los azotes que hieren limpian del mal, y los golpes llegan a lo más profundo del cuerpo. Proverbios 27:7 El hombre saciado aborrece la miel, pero para el hombre hambriento todo lo amargo es dulce. Proverbios 28:23 El que reprende al hombre hallará después más favor que el que lo lisonjea con la lengua.
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