|
|  | 
Salmos 42:1 Como el ciervo anhela las corrientes de agua, así suspira por ti, oh Dios, el alma mía. Salmos 42:2 Mi alma tiene sed de Dios, del Dios viviente; ¿cuándo vendré y me presentaré delante de Dios? Salmos 63:1 Oh Dios, tú eres mi Dios; te buscaré con afán. Mi alma tiene sed de ti, mi carne te anhela cual tierra seca y árida donde no hay agua. Salmos 84:2 Anhela mi alma, y aun desea con ansias los atrios del SEÑOR; mi corazón y mi carne cantan con gozo al Dios vivo. Salmos 119:40 He aquí, anhelo tus preceptos; vivifícame por tu justicia. Salmos 119:131 Abrí mi boca y suspiré, porque anhelaba tus mandamientos.
|
| |
|