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Josué 2:11 Y cuando lo oímos, se acobardó nuestro corazón, no quedando ya valor en hombre alguno por causa de vosotros; porque el SEÑOR vuestro Dios, El es Dios arriba en los cielos y abajo en la tierra. Josué 7:5 Y los hombres de Hai hirieron de ellos a unos treinta y seis hombres, y los persiguieron desde la puerta hasta Sebarim, y los derrotaron en la bajada; y el corazón del pueblo desfalleció y se hizo como agua. Job 23:16 Es Dios el que ha hecho desmayar mi corazón, y el Todopoderoso el que me ha perturbado; Job 30:16 Y ahora en mí se derrama mi alma; días de aflicción se han apoderado de mí. Salmos 6:2 Ten piedad de mí, SEÑOR, pues languidezco; sáname, SEÑOR, porque mis huesos se estremecen. Salmos 31:10 Pues mi vida se gasta en tristeza, y mis años en suspiros; mis fuerzas se agotan a causa de mi iniquidad, y se ha consumido mi cuerpo. Salmos 68:2 Como se disipa el humo, disípa los ; como la cera se derrite delante del fuego, así perezcan los impíos delante de Dios. Salmos 73:26 Mi carne y mi corazón pueden desfallecer, pero Dios es la fortaleza de mi corazón y mi porción para siempre. Salmos 107:26 Subieron a los cielos, descendieron a las profundidades, sus almas se consumían por el mal. Salmos 119:28 De tristeza llora mi alma; fortaléceme conforme a tu palabra. Lamentaciones 1:13 Desde lo alto El envió fuego que penetró en mis huesos. Ha tendido una red a mis pies, me ha hecho volver atrás, me ha dejado desolada, desfallecida todo el día. Ezequiel 21:15 para que sus corazones se acobarden y caigan muchos. En todas sus puertas he puesto la espada reluciente. ¡Ah!, hecha para centellear, pulida para la matanza. Daniel 5:6 Entonces el rostro del rey palideció, y sus pensamientos lo turbaron, las coyunturas de sus caderas se le relajaron y sus rodillas comenzaron a chocar una contra otra. Nahúm 2:10 ¡Vacía está! Sí, desolada y desierta. Los corazones se derriten y las rodillas tiemblan; hay también angustia en todo el cuerpo, y los rostros de todos han palidecido.
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