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Juan 19:28 Después de esto, sabiendo Jesús que todo se había ya consumado, para que se cumpliera la Escritura, dijo: Tengo sed. Salmos 32:4 Porque día y noche tu mano pesaba sobre mí; mi vitalidad se desvanecía con el calor del verano. Selah Salmos 38:10 Palpita mi corazón, mis fuerzas me abandonan, y aun la luz de mis ojos se ha ido de mí. Salmos 104:29 Escondes tu rostro, se turban; les quitas el aliento, expiran, y vuelven al polvo. Salmos 137:6 Péguese mi lengua al paladar si no me acuerdo de ti, si no enaltezco a Jerusalén sobre mi supremo gozo. Proverbios 17:22 El corazón alegre es buena medicina, pero el espíritu quebrantado seca los huesos. Lamentaciones 4:4 La lengua del niño de pecho se le pega al paladar por la sed; los pequeños piden pan, pero no hay quien lo reparta.
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