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Salmos 9:13 Oh SEÑOR, ten piedad de mí; mira mi aflicción por causa de los que me aborrecen, tú que me levantas de las puertas de la muerte; Salmos 28:1 A ti clamo, oh SEÑOR; roca mía, no seas sordo para conmigo, no sea que si guardas silencio hacia mí, venga a ser semejante a los que descienden a la fosa. Salmos 66:9 El es quien nos guarda con vida, y no permite que nuestros pies resbalen. Salmos 86:13 Porque grande es tu misericordia para conmigo, y has librado mi alma de las profundidades del Seol. Salmos 107:20 El envió su palabra y los sanó y los libró de la muerte. Isaías 38:17 He aquí, por mi bienestar tuve gran amargura; eres tú quien ha guardado mi alma del abismo de la nada, porque echaste tras tus espaldas todos mis pecados. Jonás 2:6 Descendí hasta las raíces de los montes, la tierra con sus cerrojos me ponía cerco para siempre; pero tú sacaste de la fosa mi vida, oh SEÑOR, Dios mío.
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