Job 2:7
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La Biblia de las Américas (© 1997 Lockman)
Satanás salió de la presencia del SEÑOR, e hirió a Job con llagas malignas desde la planta del pie hasta la coronilla.

La Nueva Biblia de los Hispanos (© 2005 Lockman)
Entonces Satanás salió de la presencia del SEÑOR, e hirió a Job con llagas malignas desde la planta del pie hasta la coronilla.

Reina Valera Gómez (© 2010)
Y salió Satanás de delante de Jehová, e hirió a Job de unas llagas malignas desde la planta de su pie hasta la coronilla de su cabeza.

Reina Valera (1909)
Y salió Satán de delante de Jehová, é hirió á Job de una maligna sarna desde la planta de su pie hasta la mollera de su cabeza.

Sagradas Escrituras (1569)
Y salió Satanás de delante del SEÑOR, e hirió a Job de una maligna sarna desde la planta de su pie hasta la coronilla de su cabeza.

איוב 2:7 Hebrew OT: WLC (Consonants & Vowels)
וַיֵּצֵא הַשָּׂטָן מֵאֵת פְּנֵי יְהוָה וַיַּךְ אֶת־אִיֹּוב בִּשְׁחִין רָע מִכַּף רַגְלֹו [עַד כ] (וְעַד ק) קָדְקֳדֹו׃

Job 2:7 New American Standard Bible (© 1995)
Then Satan went out from the presence of the LORD and smote Job with sore boils from the sole of his foot to the crown of his head.


Deuteronomio 28:35 Te herirá el SEÑOR en las rodillas y en las piernas con pústulas malignas de las que no podrás ser sanado, desde la planta de tu pie hasta la coronilla.
2 Samuel 14:25 En todo Israel no había nadie tan bien parecido ni tan celebrado como Absalón; desde la planta de su pie hasta su coronilla no había defecto en él.
Job 2:6 Y el SEÑOR dijo a Satanás: He aquí, él está en tu mano; pero guarda su vida.
Job 7:5 Mi carne está cubierta de gusanos y de una costra de tierra; mi piel se endurece y supura.
Job 13:28 mientras me deshago como cosa podrida, como vestido comido de polilla.
Job 30:17 De noche El traspasa mis huesos dentro de mí, y los dolores que me corroen no descansan.
Job 30:18 Una gran fuerza deforma mi vestidura, me aprieta como el cuello de mi túnica.
Job 30:30 Mi piel se ennegrece sobre mí, y mis huesos se queman por la fiebre.
Isaías 1:6 De la planta del pie a la cabeza no hay en él nada sano, sino golpes, verdugones y heridas recientes; no han sido curadas, ni vendadas, ni suavizadas con aceite.