Miqueas 3:2
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La Biblia de las Américas (© 1997 Lockman)
Vosotros que aborrecéis lo bueno y amáis lo malo, que les arrancáis la piel de encima y la carne de sobre sus huesos;

La Nueva Biblia de los Hispanos (© 2005 Lockman)
Ustedes que aborrecen lo bueno y aman lo malo, Que le arrancan al pueblo la piel de encima Y la carne de sobre sus huesos;

Reina Valera Gómez (© 2010)
A vosotros que aborrecéis lo bueno y amáis lo malo, que les arrancáis su piel y su carne de sobre sus huesos;

Reina Valera (1909)
Que aborrecen lo bueno y aman lo malo, que les quitan su piel y su carne de sobre los huesos;

Sagradas Escrituras (1569)
Que aborrecen lo bueno y aman lo malo, que les roban su cuero y su carne de sobre sus huesos;

מיכה 3:2 Hebrew OT: WLC (Consonants & Vowels)
שֹׂנְאֵי טֹוב וְאֹהֲבֵי [רָעָה כ] (רָע ק) גֹּזְלֵי עֹורָם מֵעֲלֵיהֶם וּשְׁאֵרָם מֵעַל עַצְמֹותָם׃

Micah 3:2 New American Standard Bible (© 1995)
"You who hate good and love evil, Who tear off their skin from them And their flesh from their bones,


Salmos 53:4 ¿No tienen conocimiento los que hacen iniquidad, que devoran a mi pueblo como si comieran pan, y no invocan a Dios?
Isaías 57:12 Yo declararé tu justicia y tus hechos, pero de nada te aprovecharán.
Ezequiel 11:7 ``Por tanto, así dice el Señor DIOS: `Vuestros muertos, los que habéis dejado en medio de la ciudad, son la carne, y ella es la olla; pero yo os sacaré de ella.
Ezequiel 22:27 Sus príncipes en medio de ella son como lobos que desgarran la presa, derramando sangre y destruyendo vidas para obtener ganancias injustas.
Ezequiel 24:4 pon en ella los trozos, todo trozo bueno, pierna y espalda; lléna la de huesos escogidos.
Miqueas 2:8 Hace poco mi pueblo se ha levantado como enemigo. De sobre las vestiduras arrebatáis el manto a los que pasan confiados, a los que vuelven de la guerra.
Miqueas 7:2 Ha desaparecido el bondadoso de la tierra, y no hay ninguno recto entre los hombres. Todos acechan para derramar sangre, unos a otros se echan la red.
Miqueas 7:3 Para el mal las dos manos son diestras. El príncipe pide, y también el juez, una recompensa; el grande habla de lo que desea su alma, y juntos lo traman.