Salmos 40:2
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La Biblia de las Américas (© 1997 Lockman)
Me sacó del hoyo de la destrucción, del lodo cenagoso; asentó mis pies sobre una roca y afirmó mis pasos.

La Nueva Biblia de los Hispanos (© 2005 Lockman)
Me sacó del hoyo de la destrucción, del lodo cenagoso; Asentó mis pies sobre una roca y afirmó mis pasos.

Reina Valera Gómez (© 2010)
Y me sacó del pozo de la desesperación, del lodo cenagoso; puso mis pies sobre peña, y enderezó mis pasos.

Reina Valera (1909)
E hízome sacar de un lago de miseria, del lodo cenagoso; Y puso mis pies sobre peña, y enderezó mis pasos.

Sagradas Escrituras (1569)
Y me hizo sacar del pozo de la desesperación, del lodo cenagoso; y puso mis pies sobre peña, y enderezó mis pasos.

תהילים 40:2 Hebrew OT: WLC (Consonants & Vowels)
וַיַּעֲלֵנִי ׀ מִבֹּור שָׁאֹון מִטִּיט הַיָּוֵן וַיָּקֶם עַל־סֶלַע רַגְלַי כֹּונֵן אֲשֻׁרָי׃

Psalm 40:2 New American Standard Bible (© 1995)
He brought me up out of the pit of destruction, out of the miry clay, And He set my feet upon a rock making my footsteps firm.


Salmos 7:9 Acabe la maldad de los impíos, mas establece tú al justo, pues el Dios justo prueba los corazones y las mentes.
Salmos 18:29 Pues contigo aplastaré ejércitos, y con mi Dios escalaré murallas.
Salmos 26:12 Sobre tierra firme está mi pie; en las congregaciones bendeciré al SEÑOR.
Salmos 27:5 Porque en el día de la angustia me esconderá en su tabernáculo; en lo secreto de su tienda me ocultará; sobre una roca me pondrá en alto.
Salmos 37:23 Por el SEÑOR son ordenados los pasos del hombre, y el SEÑOR se deleita en su camino.
Salmos 69:2 Me he hundido en cieno profundo, y no hay donde hacer pie; he llegado a lo profundo de las aguas, y la corriente me anega.
Salmos 69:14 Sácame del cieno y no dejes que me hunda; sea yo librado de los que me odian, y de lo profundo de las aguas.
Salmos 119:5 ¡Ojalá mis caminos sean afirmados para guardar tus estatutos!
Jeremías 38:6 Tomando ellos a Jeremías, lo echaron en la cisterna de Malaquías, hijo del rey, que había en el patio de la guardia, y bajaron a Jeremías con cuerdas. En la cisterna no había agua, sino lodo, y Jeremías se hundió en el lodo.